viernes, 12 de diciembre de 2014

Pensar

"Y quizás la vida sea eso, perseguir instantes que mueren..."
Con esta frase tan bonita y llena de significado comenzamos el post de hoy. ¡Qué época del año tan bonita! Por mucho que muchas veces nos empeñemos en que son fechas tristes, son fechas de estrés, de no disfrutar... Por mucho que la mayor parte de las veces queramos que pasen rápido, creo sinceramente que tendríamos que aprender a darle la vuelta a las cosas. Y es que, a pesar de todo lo dicho anteriormente, por qué no, cuando pensamos en la Navidad, pensamos en las sonrisas e ilusión de los niños, pensamos en las vueltas: vueltas a casa, vueltas a ver a la familia, a los amigos; pensamos en el tiempo libre que tenemos para disfrutar, para hacer las cosas que normalmente no podemos. Normalmente, nos acordamos mucho de las personas que no están con nosotros y olvidamos a las que sí están. Está bien acordarse de ellos, pero sin olvidar que también estamos rodeados de personas maravillosas que sí que están aquí y de las cuales podemos disfrutar al máximo. Porque quién sabe dónde estaremos mañana, así que deberíamos centrarnos en hoy y centrarnos en lo que tenemos. Porque las personas que se fueron no van a volver (que no ser recordados, ojo, porque una persona sigue viva siempre y cuando mantengamos su recuerdo), pero las personas que están pueden hacernos los más felices del mundo.
Bueno, después de esta pequeña reflexión, supongo que os preguntaréis a qué viene todo eso. La verdad es que es mi punto de vista acerca de estas fiestas, pero lo que me ha animado a compartirlo ha sido otro motivo. Desde hace seis semanas (esta ha sido la última), hemos recibido una serie de charlas (una cada viernes) por parte de una chica voluntaria de la Cruz Roja acerca de la violencia, y de las personas. Porque al fin y al cabo, y como ella dice, muchas veces los profesores nos enseñan, pero no nos educan. Y antes de aprender sintaxis, o matemáticas, o las leyes de la física; hay que aprender a ser personas y comportarnos como tal. El caso, es que después de seis charlas, hoy hemos recibido la última y, para terminar, hemos visto un vídeo que hace pensar. Seguramente le conozcáis porque el año pasado tuvo una gran repercusión en las redes sociales, pero por si acaso no le habéis visto, os le dejo aquí y, si tenéis la oportunidad, no dejéis de hacerlo (o de volver a hacerlo).
Como ya he dicho, el año pasado este vídeo estuvo circulando por la red, y cuando yo lo vi por Facebook, la verdad es que me hizo pensar; y al volver a verlo me ha pasado lo mismo (pero de otra manera, lógicamente). Cómo muy bien dice la protagonista, muchas veces nos centramos en lo malo, sin darnos cuenta de que podemos dar la vuelta a todo para sacar el lado positivo, todo depende de la manera en que se mire (o el cristal, como dice el refrán). Por último, y para pensar también (que parece que hoy va de eso), os dejo este cuento del escritor y filósofo Paulho Coelho, un gran artista de la palabra, como muchos le definen.

QUÉ POBRES SOMOS
Una vez, un padre de una familia acaudalada llevo a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que viera cuán pobres eran las gentes del campo.
Estuvieron por espacio de un día y una noche completa en una granja de una familia campesina muy humilde.
Al concluir el viaje y de regreso a casa el padre le pregunta a su hijo:
“¿Que te pareció el viaje?” – preguntó el padre.
“Fue fantástico Papá!” – dijo el hijo
“¿Viste que tan pobre puede ser la gente?” – preguntó el padre
“¡Oh, sí!” – dijo el hijo
“Y… ¿que aprendiste?” – preguntó el padre
El hijo contestó:
“Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro.”
“Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín… y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos y otras bellezas.”
“Que nosotros importamos lamparas del Oriente para alumbrar nuestro jardín…mientras que ellos se alumbran con la luna y las estrellas.”
“Que nuestro patio llega hasta la pared de la casa del vecino, ellos tienen todo el horizonte de patio.”
“Tenemos un pequeño pedazo de tierra para vivir y ellos tienen campos que van más allá de nuestra vista.”
“Que nosotros compramos nuestra comida;…ellos, siembran y cosechan la de ellos.”
“Nosotros cocinamos en estufa eléctrica…Ellos, todo lo que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña.”
“Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas….Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.”
“Nosotros vivimos conectados al celular, a la computadora, al televisor… Ellos, en cambio, están “conectados” a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del valle, a los animales, a sus siembras, a su familia.” “Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tú y mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo y rara es la vez que conversan conmigo.”

El padre se quedó mudo… y su hijo agregó:
“¡Gracias Papá por enseñarme lo pobres que somos!

Espero que os guste, aunque seguramente también le conozcáis (es muy famoso también), pero las cosas bonitas hay que compartirlas ;). Por eso espero que a los que os guste la Navidad la disfrutéis muchísimo, pero se lo deseo sobre todo a las personas que no les gusta. Porque las primeras lo harán seguro, pero las segundas también pueden (y sino, intentarlo ;). Que la navidad es para disfrutarla.
Nos leemos pronto,

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